El gobierno de facto hondureño pidió a Brasil que fije su postura con respecto a si va a respaldar al presidente derrocado Manuel Zelaya. Para Micheletti, el país carioca debe decidir si va a brindarle asilo político a Zelaya o no, pero no puede mantenerlo dentro de su embajada.
Las autoridades de Honduras decidieron romper relaciones con Brasil y darle un ultimátum de diez días para que tome una decisión con respecto a este asunto. Una vez finalizado el plazo, la embajada brasilera en el país centroamericano perderá la inmunidad diplomática por lo que las fuerzas de seguridad podrían ingresar en el establecimiento y capturar a Zelaya. Este hecho fue rechazado por el nuevo canciller hondureño, Carlos López, quién aclaró que ese tipo de medidas no se encuentra entre sus planes “por una cuestión de cortesía y de cultura”.
Lula da Silva refutó este ultimátum y se mostró desentendido sobre el resguardo de Zelaya en la embajada brasilera. Esto generó polémicas en el ambiente internacional dado que resulta difícil imaginar a un presidente derrocado ingresar en una embajada, de un país que se mostró en contra del golpe de estado, sin recibir la autorización de la máxima autoridad de ese país.
En la foto podemos apreciar a Zelaya en la embajada de Brasil, cuando el gobierno de Micheletti aún no le había cortado los suministros. (Fuente Terra.es)Alberto Noé Nuñez, Juan Diego Huerga, Lautaro Duboe, Federico Gayoso
Para más información: http://www.clarin.com/diario/2009/09/30/um/m-02009386.htm
trabajar con más fuentes informativas.
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